De lo bueno, poco.

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Como nunca, el otro día salí a tomar con mis amigos. Hace ya un mes que no salía ni tomaba alcohol (tampoco es que lo desee tanto pero de vez en cuando está bien). Todo empezó bien, nos juntamos en la casa de uno de ellos, fuimos a comprar el alcohol, llegamos de vuelta a la casa y ahí estaba otra amiga. De a poco iban llegando, aunque suene como si fuera un reventón de sexo, drogas y alcohol, no lo fue jaja, solo éramos 5. Conversábamos de la vida mientras tomábamos piolamente, en eso llegan dos amigos más, continuamos bebiendo para luego ir a bailar.

A eso de la 1 de la mañana decidimos que era hora de salir a mover los esqueletos y otras partes del cuerpo que se mueven a pesar de que uno lo intente evitar. Llamamos al taxi, llegamos al lugar, lleno, gente en todas partes, música fuerte, y más gente.

Hace ya un mes que no salía y hace ya 1 año que no iba a ese lugar. La música me cautivó en un minuto, si no me equivoco estaba sonando Heads Will Roll  del tributo a los YeahYeahYeahs. Tengo que admitir que en ese instante estaba bastante ebrio, eso sí, solo me he embriagado una vez y no pienso hacerlo nuevamente, no lo recomiendo jaja.

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La cosa es que a medida que avanzaba la noche y la música cambiaba, como a cualquiera, los recuerdos destellaban en mi memoria, los momentos que viví con personas revivían al escuchar canciones como Don’t be so Hard on Yourself de Jess Glynne o, lo que me trajo a este post, el cover de Fast Car de Jonas Blue ft. Dakota que me recordó a los buenos momentos que viví durante el verano con un amigo de Conce. En esta situación, un poco dejándome llevar por la nostalgia, salí y tomé el celular. Esto es algo que siempre veo en fiestas, gente relativamente ebria con los celulares en las manos, hablando, escribiendo a duras penas oraciones coherentes y con los ojos entreabiertos. Como me gusta disimular sobriedad evité estas descripciones y opté por los audios, he ahí el meollo de esta entrada.

No encontré nada más racional (en el momento y las condiciones en las que estaba) que enviar un audio a eso de las 3 de la mañana a un amigo diciéndole cosas mamonas. No me arrepiento de haberlo hecho sino que me arrepiento de haberlo escuchado, si el audio que le envié. Ese audio en donde dije cosas tiernas y luego cosas indignas jajaj. Transcribiré una parte, y dice: “oye hay una chela ahí botá, la podríamos recoger… tiene chela adentro todavía…”. Bueno, eso es lo indigno jaja.

La cosa es que ahí aprendí lo peligroso que es mandar mensajes con mucho alcohol en la sangre, al fin entiendo a todos aquellos que dicen “dejé la cagá cuando estaba curao” o “le hablé a mi ex”. Es peligroso, casi tanto como manjar y mensajear. No lo hagan. Si bien, a mí no me paso nada grave, suele suceder que esa simple acción de mensajear en un estado poco racional conlleva a eventos desafortunados.

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¿Les ha pasado algo similar? ¿Qué harían si hubiesen mandado audios y luego no se acuerdan que dijeron? Comenten, si quieren… y gracias por leer :3

(imagenes extraídas de internet, no son de mi propiedad)