De lo bueno, poco.

Category Archives: Reflexión

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Instagram es una de las redes sociales más de moda, junto con Facebook, Youtube, Snapchat, etc., es una de las mejores. Casi todas las personas que conozco tienen Instagram (algunos  no lo ocupan, pero igual tienen xd). Pero un tema que siempre me causa ruido es qué subir a Instagram. Se supone que es una red social en donde se comparten las fotos que uno quiera (mientras estén dentro de lo que se pueda compartir).

Sé que lo que uno publica no depende de otro, o más claro, uno no publica para el gusto de otro. Aunque, debido a que es una red social, se supone que lo que el contenido disponible debería ser de gusto compartido.

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El tema principal es: ¿para qué subir tantas selfies? Puede que suene algo hater pero que no se confunda lo hater con lo cuerdo. A mi parecer, una cuenta buena a seguir es donde se publiquen fotos agradables a la vista, paisajes, flores, lo que sea (también entran aquellos que suben foto de todo lo que hacen en el día), pero ¿qué más monótono y aburrido que subir puras selfies? ¡¿Tanto necesitan la aprobación social de un me gusta!? Lo admito, es bastante agradable cuando tu foto pasa los 20, 30, 50 me gusta, uno se siente entero mino, pero cuál es el gusto de hacerlo con cada publicación.

Así que querido lector, si tiene una cuenta así o simplemente es adicto a las selfies, varíe un poco, nada más. C:

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Gracias por leerme, que tengas un buen día, tarde, noche, semana, mes, vida.


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Hoy fallé.

Si, hoy di las pruebas para poder postular a la beca de postgrado Monbukagakusho y fallé. Después de un largo proceso de recopilación de documentos y de solicitudes y de espera y más espera, logré llegar a la etapa de las pruebas. Estas pruebas son ambas escritas, una en inglés y otra en japonés.

La prueba de inglés no estaba tan difícil, era simplemente completar la oración con la idea más coherente. Sin embargo, había una parte que tenía revisión de gramática. Apesto en gramática, este es mi fin me dije… dicho y hecho.

Luego de 10 minutos de descanso, llegó la prueba de japonés. Esta prueba estaba totalmente en japonés. Yo me dije… cagué, no cacho ni una, no podré. No contaba que al menos, si puedo leer hiragana… que igual no sirvió de nada. Esta prueba tenía la rededor de 100 preguntas (la prueba de inglés tenía solo 50) y solamente logré completar las 9 primeras preguntas, luego todo se puso color de hormiga.

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Ese mismo día, a las horas de haber rendido las pruebas, me dirían si aprobé o no. En caso de aprobar, al día siguiente tendría una entrevista en donde me preguntarían sobre el plan de estudios que pretendía realizar en Japón. Desafortunadamente —en palabras de la secretaria de la embajada de Japón— mi postulación no fue seleccionada para continuar con el proceso de selección, etc.

Personalmente, no se realmente si fueron las pruebas o quizá algún documento mal llenado, ambas opciones son igual de factibles, sin embargo la embajada se reserva el derecho a decir el resultado de las pruebas. No obstante, estoy calmado, triste pero tranquilo. Yo se que esto no se dio ahora porque algo más tendré que hacer.

Me gustaría que si alguien lee esta entrada y realmente le interesa esta beca (que es anual) me contacte para ayudarle en lo que pueda y/o que busque la mayor cantidad de información posible.

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¡Ánimo para todos!

Embajada de Japón en Chile

Beca de postgrado

 (imagenes extraídas de internet, no son de mi propiedad)


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Como nunca, el otro día salí a tomar con mis amigos. Hace ya un mes que no salía ni tomaba alcohol (tampoco es que lo desee tanto pero de vez en cuando está bien). Todo empezó bien, nos juntamos en la casa de uno de ellos, fuimos a comprar el alcohol, llegamos de vuelta a la casa y ahí estaba otra amiga. De a poco iban llegando, aunque suene como si fuera un reventón de sexo, drogas y alcohol, no lo fue jaja, solo éramos 5. Conversábamos de la vida mientras tomábamos piolamente, en eso llegan dos amigos más, continuamos bebiendo para luego ir a bailar.

A eso de la 1 de la mañana decidimos que era hora de salir a mover los esqueletos y otras partes del cuerpo que se mueven a pesar de que uno lo intente evitar. Llamamos al taxi, llegamos al lugar, lleno, gente en todas partes, música fuerte, y más gente.

Hace ya un mes que no salía y hace ya 1 año que no iba a ese lugar. La música me cautivó en un minuto, si no me equivoco estaba sonando Heads Will Roll  del tributo a los YeahYeahYeahs. Tengo que admitir que en ese instante estaba bastante ebrio, eso sí, solo me he embriagado una vez y no pienso hacerlo nuevamente, no lo recomiendo jaja.

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La cosa es que a medida que avanzaba la noche y la música cambiaba, como a cualquiera, los recuerdos destellaban en mi memoria, los momentos que viví con personas revivían al escuchar canciones como Don’t be so Hard on Yourself de Jess Glynne o, lo que me trajo a este post, el cover de Fast Car de Jonas Blue ft. Dakota que me recordó a los buenos momentos que viví durante el verano con un amigo de Conce. En esta situación, un poco dejándome llevar por la nostalgia, salí y tomé el celular. Esto es algo que siempre veo en fiestas, gente relativamente ebria con los celulares en las manos, hablando, escribiendo a duras penas oraciones coherentes y con los ojos entreabiertos. Como me gusta disimular sobriedad evité estas descripciones y opté por los audios, he ahí el meollo de esta entrada.

No encontré nada más racional (en el momento y las condiciones en las que estaba) que enviar un audio a eso de las 3 de la mañana a un amigo diciéndole cosas mamonas. No me arrepiento de haberlo hecho sino que me arrepiento de haberlo escuchado, si el audio que le envié. Ese audio en donde dije cosas tiernas y luego cosas indignas jajaj. Transcribiré una parte, y dice: “oye hay una chela ahí botá, la podríamos recoger… tiene chela adentro todavía…”. Bueno, eso es lo indigno jaja.

La cosa es que ahí aprendí lo peligroso que es mandar mensajes con mucho alcohol en la sangre, al fin entiendo a todos aquellos que dicen “dejé la cagá cuando estaba curao” o “le hablé a mi ex”. Es peligroso, casi tanto como manjar y mensajear. No lo hagan. Si bien, a mí no me paso nada grave, suele suceder que esa simple acción de mensajear en un estado poco racional conlleva a eventos desafortunados.

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¿Les ha pasado algo similar? ¿Qué harían si hubiesen mandado audios y luego no se acuerdan que dijeron? Comenten, si quieren… y gracias por leer :3

(imagenes extraídas de internet, no son de mi propiedad)


Siempre, en cada película, en cada serie, e incluso en las novelas que veía mi mamá,  admiraba que la mayoría de  los jóvenes (en esos tiempos yo tenía como 10-14 años) tenían en sus piezas una repisa en donde colgaban medallas doradas y plateadas, listones azules (normalmente los listones de color azul indican primeros lugares), y trofeos.

Yo pensaba: ¿Cómo es que ellos tienen tantas medallas? ¿Será que son tan buenos? ¿Cómo es que siempre hay un hijo ganador y yo no tengo ni siquiera un diploma? Otra cosa que me preguntaba era… ¿Cómo diablos tienen tantas cosas y ni siquiera se les ve haciendo deporte? (xdd)

Al final, cuando ya estaba más grandecito me di cuenta que un trofeo o una medalla o un listón te lo puedes ganar no solo haciendo deporte. Puede ser por un concurso de ajedrez, por un concurso de dibujo, un proyecto de ciencia… no eso solo es en Estados Unidos xd, incluso ahora puedes ganarte una de estas insignias en  un concurso de baile, Cosplay, Juegos de video, etc. Sin embargo, para mí, las de deporte siempre fueron las verdaderas.

Ahora, (bueno, no ahora, pero en sentido general) en la universidad, ingresé al equipo de hockey sobre pasto. Duré alrededor de un año en el equipo, pero lo que más me llamó la atención fue que, a los 4 meses que llevaba en el equipo ganamos nuestro primer campeonato regional. Al fin obtuve una de las preciadas medallas que tantos años añoré.

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Primer lugar en campeonato Univerciudad, nivel regiónal.

Sin embargo, ni siquiera jugué tanto en ese partido. Ahí entendí que las medallas no solamente se las dan a los mejores (no es por nada pero si era bastante bueno). Las medallas se las dan a todos los miembros del equipo, incluso a aquellos que no juegan.

Luego, llegamos al campeonato nacional, sacamos el tercer lugar y, nuevamente, recibimos medallas. En esta ocasión no era la típica medalla dorada, sino que una más opaca, de bronce.

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Tercer lugar en campeonato nacional de Hockey Césped.

Con el tiempo… (cambio drástico de tema) se abrieron los cupos para una conferencia TEDx, conferencias a las que siempre había querido ir. Cuando me aceptaron la inscripción me dieron una especie de credencial, en donde decía mi nombre e indicaba el nombre del evento. Sin embargo había querido asistir tanto a una de estas charlas que fue casi un sueño, más poderoso que las medallas deportivas.

Cuando la charla terminó, llegué a mi casa y colgué la credencial en la pared. Era mi orgullo. Ahí me di cuenta, cuando la vi al lado de las medallas, que a mi parecer, estaba más orgulloso de haber asistido a esa charla que haber ganado las medallas. Yo creo que fue porque significó más lo que recibí de esa experiencia. Más que simplemente me dieran un reconocimiento.

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Tercera edición de TEDx UFRO, Temuco.

Aquí es donde me di cuenta que no solo tenía esas dos medallas de metal, sino que también tenía medallas de cartón, de plástico y de piedra. Estas medallas tienen un valor sentimental mucho más especial. Son medallas que las gané con más esfuerzo, con un motivo más allá de simplemente anotar un gol o evitar que lo anoten. Medallas que para mí significan más, me traen más recuerdos, me han llevado a lugares y me han brindado experiencias únicas y enriquecedoras.

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Piocha con mi nombre, del lugar donde trabajé junto a un péndulo tallado piedra “de la tribu Mohegan”.

Querido lector: ¿Qué hay de ti? ¿Qué medallas tienes tú? ¿Tienes alguna experiencia similar?

Gracias por leer.